En esta reducción indígena de reciente fundación, el fatídico anochecer del 4 de enero de 1898, fue
Elías Del Fabro

HISTORIA DE UN MÁRTIR DE LA FÉ
METRI
Así comienza el libro del profesor Elías Del Fabro, dedicado a Fray Ermete Constanzi.
ELÍAS DEL FABRO

Nació en Las Toscas, provincia de Santa Fe, el día 15 de marzo de 1919, hijo de Don Dionisio y de Doña Oliva Del Fabro, ciudadanos italianos.
En 1925, inicia sus estudios primarios, dirigido sabiamente por docentes de verdadera vocación, que
sembraron en su alma de niño el amor por esa tarea.
A lo largo de su adolescencia permaneció en el hogar paterno, trabajando duramente en el campo y desarrollando una fervorosa pasión por los depones, especialmente el ciclismo, que le permitió conocer otros horizontes, y en el que se destacó especialmente, obteniendo varios premios.
En 1940, decide, por invitación de su hermano Rufino, quien ya se encontraba en Reconquista estudiando magisterio, trasladarse a esa ciudad y embarcarse en la aparentemente imposible tarea de iniciar estudios
secundarios, luego de siete años de inactividad escolar y ya con 20 años de edad.
En 1943, logra su titulo de maestro con grandes méritos y es objeto de grandes reconocimientos por parte de sus compañeros y profesores.
1944: el misionero Pbro. Salesio Babolin lo invita a dirigir un Centro de Enseñanza, Ley Casielo N° 3012, en el Km. 27 Rey, de Villa Guillermina, un obraje situado a 45 Km de esa localidad, comunicado solamente por el trencito forestal. Allí conoce a la que será su compañera para toda la vida, Delia Acevedo, hija de un productor ganadero de la zona y con quien contrae matrimonio el 14 de febrero de 1947.
En el año 1948, trabaja por poco tiempo en la colonia de Malabrigo, como docente y luego es invitado a dirigir una escuela rural que se abría en la localidad de Florencia, en Campo Viola. Años muy difíciles, la escuela era solamente un rancho, pero gracias a la solicita cooperación de los vecinos y a la contención que les brindaron a él, su esposa y sus dos pequeñas hijas, todos los problemas se resolvieron y en poco tiempo la escuela funcionaba a la perfección y los vecinos no querían dejarlo partir cuando se enteraron de que tenía que marchar, era el año 1950, trasladado a Tacuarendi una población ubicada entre San Antonio de Obligado y Las Toscas.
Lugar especial, donde desarrolló sus tareas apoyado siempre por los vecinos en este caso, descendientes de suizos alemanes, la mayoría. En esa localidad nació su tercera hija.
En el año 1953, fue trasladado nuevamente, esta vez a Villa Ana, un pueblo forestal, a la Escuela N° 686, del Barrio Sur, donde desarrolló sus tareas como docente, árbitro y entrenador de fútbol, presidente de la Junta Parroquial, y otras múltiples actividades e hizo infinidad de amigos, que aún lo visitan y comparten noticias, y de los que no se olvida. Allí nacieron otros dos hijos, una nena y un varón, con gran regocijo familiar.
En 1960, es trasladado a Reconquista ante la necesidad de que sus hijos, ahora uno nuevo, realizaran estudios secundarios. Nuevamente, además de una intensa labor docente, formó parte de diferentes organizaciones y comisiones de capilla, de la propia escuela y del Barrio Chapero en el que fue director de la escuela N° 848.
También ejerció como docente del instituto Juan XXIII, del instituto Reconquista y del Instituto G.M. Zuviria de Avellaneda.
Ya jubilado vive en la ciudad de Reconquista, donde aún sigue escribiendo y disfrutando de una existencia feliz junto a sus hijos, 26 nietos y 13 bisnietos, a pesar de las ausencias definitivas de su esposa y de su hijo varón mayor, desaparecido trágicamente en un accidente en la ruta, mientras cumplía con sus obligaciones de chofer de una empresa de ómnibus.
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