JORGE LANATA
Las comparaciones son odiosas
“(Las verdades morales cardinales son éstas:) que todos los hombres fueron creados por igual, que su Creador los ha dotado de ciertos derechos inalienables, que entre ellos se encuentran la Vida, la Libertad y la Búsqueda de la Felicidad. Que para asegurar estos derechos se instituyen Gobiernos entre los Hombres, los cuales derivan sus poderes legítimos del Consentimiento de los Gobernados.”
MARTIN LUTHER KING
Algunos autores —García Hamilton, por ejemplo— no dudan en formularlo de este modo: “Las grandes democracias del mundo se han formado en países de religión protestante”. Como siempre, el problema de formular enunciados matemáticos en el campo sociológico o político nos pone en riesgo de fanatizar la discusión o de simplemente desechar la premisa por considerarla demasiado general. Nadie podría negar el ascendiente religioso en la cultura, ni su importancia en la creación de una escala axiológica para la vida social, pero a la hora de formular una hipótesis tan precisa habría que señalar:
[1] La primera colonia inglesa en América del Norte fue Jamestown, establecida por la misma empresa, Virginia Company, a 60 kilómetros de la bahía de Chesapeake, en 1607. Dos años después, entre el asedio de los indios y elhambre, la colonia cayó en la anarquía y en mayo de 1610 sólo 60 de los 300 colonizadores habían sobrevivido.
APRENDED, INDIOS POBRES…
Rebelión y poderen la Araucanía y las pampas
(segunda mitad del siglo XVIII)
Daniel Villar y Juan Francisco JiménezUniversidad Nacional del Sur
‘Aprended, indios pobres, esclavos, a matar españoles y a tener chapeados, estribos de plata, chupas y calzones buenos así como nosotrosestamos hechos a hacerlo en los caminos, y no estar sujetos…’
(Palabras de seguidores del cacique corsario Llanketruz transcriptaspor el comandante de armas de Mendoza, José Francisco de Amigorena,en carta al virrey Loreto, 1787.)
En 1771, en un documento español llamadoRelación anónima de los levantamientos deindios, un cronista hablaba de un desconocidoy dilatado territorio, ubicado en las lejanasfronteras meridionales del imperio de Carlos III ydenominado Mamil Mapu por los nativos, al queen su opinión mejor le cabría el nombre de Argeldisimulado.
La metáfora apuntaba a lograr quelos burócratas españoles, relacionándola con lade los corsarios berberiscos, se imaginasen la belicosidadde ciertos caciques de aquella comarcay la virulencia de sus constantes ataques al vitaltránsito de caravanas que recorrían el camino entreBuenos Aires y Chile pasando por Mendoza.Dichos caciques acumularon poder y fueron capacesde aunar voluntades y tejer una apretada tramade alianzas sostenida por la beligerancia desus conductas, la fuerza de sus lanzas y la eficazutilización de la ideología.
Mamil Mapu significa país del monte en mapudungum, el idioma de la Araucanía progresivamenteadoptado como lengua franca por las poblacionesindígenas del norte de la Patagonia y dela región pampeana desde el siglo XVII en adelante.Ese país del monte se correspondía con la regiónnatural de igual nombre, un área en la quedominan el caldén y el algarrobo (árboles del géneroProsopis) y que va desapareciendo gradualmentehacia el Este al hacerse prevalecientes lospastizales de la pampa bonaerense.No todos los indígenas del Mamil Mapu tuvieronel mismo comportamiento ante los españoles.
Algunos comenzaron en actitud de abierta rebelióny, cuando creyeron llegado el momento ocuando las circunstancias los obligaron, pactaroncon las administraciones coloniales de la frontera.Seguramente supusieron que, de esa forma, severían favorecidos en la puja por las hegemoníasregionales. Otros persistieron en la rebeldía, inclusoal precio de su propia supervivencia. Aquellosy estos pagaron un alto costo en vidas, territoriosy recursos. Aun cuando los primeros, asistidospor el apoyo hispano-criollo, imaginaron que podríanresultar vencedores en los conflictos entrenativos, lo cierto es que no lo fueron, si el éxito semidiese con relación a dichos costos.
Pero más allá de la suerte de los protagonistas,la gesta de los rebeldes constituyó un capítulomás en el interesante y complejo proceso de migraciónde poblaciones de la Araucanía hacia PuelMapu, el país del este, es decir, las mencionadastierras del norte patagónico y de la región pampeana.Esa migración existió desde antiguo, perose intensificó cuando los españoles ocuparon Chilea mediados del siglo XVI, y se prolongó hasta laprimera mitad del XIX. Ocasionó la fusión y la fisión,la desaparición y el surgimiento de gruposindígenas en las regiones de destino.
Por ejemplo,a ella se debe, durante la segunda mitad del sigloXVIII, la constitución del grupo conocido con elnombre de ranqueles, habitantes de Mamil Mapu.Los organizadores de malones o caciques corsarios(como los llamaron los hispano-criollos), ademásde sus destrezas bélicas, habilidades diplomáticasy manipulación con fines propagandísticosdel botín que capturaban, retornaron a un discursoideológico elaborado por los reche de siglos anterioresque les había proporcionado una justificacióna sus ataques contra los españoles.
En esemomento, el contexto era distinto al vigente en elsiglo XVI, cuando reche y europeos se encontraronpor primera vez. Entonces el principal objetivo delos nativos había sido la expulsión de los recién llegados,pero en la segunda mitad del siglo XVIII supresencia constituía un hecho irreversible quecambiaba los propósitos de la rebelión.
En la Araucanía, entre la latitud del actual Santiago(unos 34°) y la del golfo de Reloncaví (aproximadamente42°), los españoles encontraron unanumerosa población indígena que les presentóuna fuerte resistencia. Esos nativos –que los conquistadoresllamarían araucanos– eran los picunche,los reche y los huilliche.
La primera y la tercera de esas denominaciones solo constituyen referenciasgeográficas (significan gente del norte ydel sur, respectivamente). En cambio reche, quequiere decir Los Hombres, posiblemente se aplicaraa todo el conjunto. En el siglo XVIII, ese nombreétnico fue perdiendo vigencia en favor de mapuche(hombres de la tierra), al tiempo que cobrabacreciente importancia la reivindicación de su territorio.
Por otro lado, desde tiempos muy anterioresal arribo de los europeos, esos grupos trascordilleranosmantuvieron relaciones con los pehuenche,que vivían en los valles de ambos lados delos Andes, entre los 38° y 42° de latitud, así comocon los indígenas que llamaron tehuelche o puelche,afincados en el norte de la Patagonia y ensectores de la llanura pampeana.
Todas estas sociedades experimentaron grandescambios a partir de mediados del siglo XVI(desde 1536 en el Río de la Plata y 1540 en el territoriotrasandino), producidos por la presenciade los españoles y, en particular, por el ganadodoméstico y los bienes manufacturados que estostrajeron consigo y por el contacto prolongadocon una sociedad con instituciones completamentedistintas de las nativas, que eran las propiasde grupos tribales o de cazadores recolectores.
Una de las consecuencias de este proceso decambios fue la migración temporaria o permanentede poblaciones de la Araucanía al norte dela Patagonia y a la región pampeana. Se produjoasí la llamada araucanización de las pampas, unfenómeno sobre el que, en los últimos años, se haactualizado el debate entre antropólogos e historiadores,insatisfechos con su descripción y explicacióntradicionales.
En la literatura especializadamás reciente, se esbozan enfoques nuevos queesta nota intenta contribuir refiriéndose específicamenteal caso del Mamil Mapu en la segundamitad del siglo XVIII, uno de los momentos deapogeo de aquel proceso.
Durante los primeros cien años de contacto conlos españoles y en medio de un obstinado enfrentamientobélico con ellos, los habitantes de laAraucanía elaboraron –o actualizaron, si se tieneen cuenta que antes de 1540 se habían opuesto ala penetración imperial incaica– una ideología deresistencia contra quienes consideraban intrusosen su territorio.
Su discurso proclamaba el odiohacia los recién llegados, al tiempo que incitaba aderrotarlos sin demora y descartaba actitudesconciliatorias o de negociación. Conscientes deque se trataba de agravios insoportables para losinvasores, los alzados estimulaban la ofensa a loscautivos y la profanación de imágenes y objetosdel culto cristiano.
La exhibición de bienes suntuariosy sagrados arrebatados a los españoles, comoropas, cálices o incensarios, reforzaba el renombrede los caciques y de los grupos que protagonizabanlos asaltos, al tiempo que producía temoren la sociedad hispano-criolla.
El aukan (la rebelión,la voluntad de resistir para triunfar, el objetivode no someterse) se convirtió en patrón deconducta de muchos indígenas, mantenido a lolargo del tiempo. La condición de auka (rebelde,difícil de sujetar, bravío), un calificativo negativopara los españoles, constituía una distinción paralos nativos, que la ostentaban desafiantes en susincursiones y saqueos.
CONTINUARÁ