ROBERTO EMILIO BIANCHI, es un comunicador social de la región, especializado en el tema del folklore chamamecero, por el cual siente real pasión; inclinado a la ortodoxia no admite las vanguardias innovadoras, que con fines generalmente comerciales, degeneran el verdadero sentido de la poesía y de la música del litoral, y defiende los verdaderos orígenes y valederos cultores de este arte, propagando su autenticidad, con la sobriedad que lo caracteriza.
Gracias a su proverbial disposición, fui autorizado a divulgar un trabajo realizado por él, que su prólogo resume de esta manera:
“Este trabajo no pretende ser una biografía completa de cada uno de los chamameceros que aquí se recuerdan, sino simplemente evocarlos en el recuerdo y tratar de que históricamente ocupen el lugar que les corresponde en nuestra comunidad.
“Quizás se han omitido datos, especialmente en aquellos que ya no nos acompañan y con los que aún podemos charlar, a veces su memoria les juega una mala pasada.
“Efectuar la recopilación no fue tarea fácil. Dieciséis meses durante los cuales realicé una labor de de entrevistas a familiares y amigos de quienes actualmente están “chamameceando” junto al Señor. Con los que, por suerte, aún nos acompañan, realizamos charlas y porque no algunas tertulias junto a un jugoso asado bien “regado”.
“El resultado, ya todos lo conocemos. Con justicia se ha reconocido públicamente a estos valores de la música chamamecera, que desde un escenario sin fama nos deleitaron con los acordes tradicionales de la música guaraní. ”A través de estas líneas quiero dejar expresado mi eterno agradecimiento a todos los que de una forma u otra han posible este homenaje.”
ROBERTO EMILIO BIANCHI
CHACHO ALMIRÓN
Foto exhibida en el Bar Temático “Don Emilio” de Emilio Bianchi, en Avellaneda.
LUGAR DE NACIMIENTO: Barrio Firpo (Provincia de Córdoba) (**)
HIJO DE: Constantino Almirón y Juana Gloria Sosa
ESPOSA: María Angélica Flores
HIJOS: Dos varones y dos mujeres.
Se dedicó principalmente a la música. Tuvo un camión para hacer fletes y en la actualidad explota un comedor en Llambi Campbell que fuera de su padre, al que puso por nombre “EYUPÉ CARU” (Vení a comer), “COA NDE ROGA” (Esta es tu casa) y luego “El Paraguayo”.
Su padre tocaba la guitarra, el acordeón de dos hileras, el bandoneón y algo de piano. Fue cantor y autor, junto con Laterza, de temas como Che Roga, Flor del Chaco, Sirena Seductora, etc. Tenía un circo-parque de nombre “Guarán” en sociedad con Laterza.
A los cuatro años debutó como cantor en la provincia del Chaco en el circo de su padre y Laterza, acompañado por ellos dos en guitarra. Luego, por problemas en la voz, se inclinó por el acordeón de dos hileras, a los seis años.
A los veinte, por consejos de Isaco Abitbol, cambió el acordeón por el bandoneón, el La Gallareta, Santa Fe. En ocasiones forma cuarteto junto a su padre con bandoneón, Chacho con acordeón, Silvio Laterza guitarra, y sus hermanos Enrique y Javier, guitarra y canto.
Mientras cumplía con el servicio militar en Buenos Aires, tuvo actuaciones en la Embajada Cartelera Correntina, en Radio Porteña, y en festivales de distinta naturaleza. Cabe mencionar luego su participación en San Justo, en el Sportman de Tostado, en Radio Goya, LT9 y LT10, Radio Nacional de Santa Fe, LT8 de Rosario, LT4 de Paraná, LT7 de Corrientes, LV11 de Santiago del Estero, Pista el Puente.
Los músicos que lo acompañaron fueron Ramón Luis Caballero, de Vera, guitarra y solista, el dúo Juan Pistos de Goya y Gerardo Gamboa, Omar Aquino y Ojeda, Ortiz-Moringa.
En bandoneón a Cocomarola e Isaco Abitbol. En acordeón a Montiel, Tito Aranda y Néstor E. Amarilla. En dúos a Vera-Lucero, Ubeda-Chavez, Peregrino-Colman, Cáceres-Molina. Como solistas a Roberto Galarza, Julio Luján, Atilio Puchot y Ramón Luis Caballero.
Es autor de “Vano insistir” grabado por Fito Ledesma, Paquito Aranda, Miño, Cejas-Solís.
“Compañera sin igual”, grabado por Avelino Flores.
“En busca de paz”, en colaboración con Ramón Ortiz, grabado por Avelino Flores.
“Mi pago San Manuel” con la colaboración de Ramón Ortiz y J. Pintos, grabado por Fito Ledesma.
“La alpargata”, grabado por Ramón Villareal y por la Embajada de Polito Castillo.
Además tiene unos quince temas más registrados y algunos más sin registrar.
(*) Fue registrado el nacimiento el 25 de diciembre de 1938.
(**) Fue anotado en Tulumba, Departamento Devoto, provincia de Córdoba.
FALLECIÓ EN EL AÑO 2009.
CHACHO ALMIRÓN, ACOMPAÑADO POR SUS HIJOS, INTERPRETANDO EL CHAMAMÉ INSTRUMENTAL DE TRÁNSITO COCOMAROLA, “EL ZAINO”, EN UNA GRABACIÓN PARA EL PROGRAMA DE LA TELEVISIÓN LOCAL, MONTE PURAHEI (CANTO DEL MONTE), PRODUCIDO Y DIRIGIDO POR ROBERTO EMILIO BIANCHI.
OTRAS PUBLICACIONES EN MIS BLOGS, RELACIONADAS CON “MONTE PURAHEI”
GUARANI-A ESPAÑA
http://homero-alcibiades.nireblog.com/post/2009/10/09/guarani-a-espana
DIA DE LA RAZA
http://raulcelso.blogspot.com/2009/10/dia-de-la-raza.html
LOS HERMANOS DÍAZ
http://hideyjekill.blogspot.com/2009/10/los-hermanos-diaz.html
Mario del Tránsito Cocomarola nació en El Albardón (Provincia de Corrientes) el 15 de agosto de 1918.
Fue bandoneonista y compositor.
MARIO DEL TRANSITO COCOMAROLA
Cuando era muy niño, su padre, un inmigrante italiano, le enseñó a tocar el acordeón.
A los 11 años, ya radicado en la ciudad de Corrientes, se vio obligado a trabajar profesionalmente como músico en diversos conjuntos, para mantener a su familia.
Pasó por la ciudad de Rosario (Provincia de Santa Fe) y luego llegó a Buenos Aires, donde integró los Hijos de Corrientes, comenzando por esa época a ejecutar el bandoneón, estudiando con Antonio Giannantonio.
En 1942 formó su Trío (con Leónidas López y José Cantero), que grabó para Odeón, inaugurando así la era de los pequeños grupos y también la del dúo de vocalistas (Cantaron para su conjunto Hurtado-guereño, Cejas Ledesma, Vera-Lucero y Verón-Palacios).
En 1959 introdujo la innovación del trío vocal (el último con Cáceres, Ramírez y Almeida).
Su obra:
COCOMAROLA EL TAITA DEL CHAMAMÉ
Chamamés instrumentales, como Las espuelas, La colonia, Mi bien amado, Las Palmas, El zaino, El Kangüi y Bañado Norte y un valseado: El entrevero. En sociedad con Constante Aguer creó los chamamés El Albardón, Las Tres Marías, y Kilómetro 11. El rasguido doble Puente Pexoa y los chamamés Vendrás un día y Tu carta (con Armando Nelli); El Sancosmeño (con Pedro De Ciervi); Cacique Catán (con L Mendoza y J Piedrabuena); Amor ardiente (con Antonio Niz y Julio Campo); Virgencita de Itatí (con Gregorio Molina); Mírame (con Santiago Adamini) y el valseado Mi regreso (con F Vallejo).
Falleció en la ciudad de Corrientes, el 19 de septiembre de 1974.
Bibliografía: Diccionario Biográfico de la Música Argentina de Raíz Folklórica, de Emilio Pedro Portorrico (Bs. As., 1997).
LO QUE SIGUE ES DE http://www.corrienteschamame.com
Este 19 de septiembre se cumple un aniversario más de su fallecimiento y se celebra en su honor EL DIA DEL CHAMAME.
Mario del Tránsito Cocomarola nació el 15 de agosto de 1918 en la localidad de San Cosme, más precisamente en la “Estancia El Albardón”, en la provincia de Corrientes. Allí al influjo de dos culturas ,de dos herencias, entre canciones de cuna guaraní de su madre correntina y melodías de lejanas tierras más allá del Océano, traídas en la memoria y la nostalgia de su padre , inmigrante italiano.
La trayectoria artística de Tránsito Cocomarola le valió el apodo de “El Taita del Chamamé”.
Allí comienza la historia de un grande de la música chamamecera. El primer contacto que Tránsito Cocomarola tuvo con la música fue a través de su padre que era acordeonista, y fue ese (el acordeón) el instrumento que acarició desde pequeño y el primero que aprendió a tocar. Y con solo trece años y calzando pantalones largos para aparentar más edad y ayudado por las sombras de la noche, actuaba clandestinamente en lugares de vida nocturna para ganarse así sus primeros pesos. Fue también el acordeón con el cual compuso con sus primeros temas y con el que siguió grabando algunos años después aún cuando ya ejecutaba el bandoneón. En forma alternada ,grababa con uno y otro instrumento.
En la década de 1930 se integra a varios conjuntos y en Corrientes ya actúa con los dos instrumentos ya mencionados en la primera orquesta folklórica de la provincia que dirigía el maestro Ricardo Suárez. Posteriormente ya en Buenos Aires ejecuta con “Los hijos de Corrientes” y el “Trío típico Correntino” que dirigía Emilio Chamorro. También con el conjunto de Osvaldo Sosa Cordero, con el Conjunto Irupé junto a Roberto Ferradás Campos y Santiago Barrientos en 1946,con el Conjunto”Los Kunumi” junto a Samuel Claus y Emilio Chamorro, posteriormente con Ramón Estigarribia y con la agrupación del santaluceño Miguel Repiso, participa en algunas grabaciones con el “Trio Taragui” de Pedro Sánchez y comparte un larga duración con Julio R Chapo.
Integrando el conjunto “Los Hijos de Corrientes” y en una sesión de grabación, un directivo del sello discográfico lo escucha y queda gratamente sorprendido por la calidad de sus interpretaciones y le propone grabar con su propio nombre. Ese fue el punto inicial que le daría a Cocomarola la posibilidad de trascender y llegar al disco como director de su propia agrupación :el ya legendario y muy recordado “Trio Cocomarola”. Esto ocurrió a fines del año 1941 y el 19 de mayo de 1942 graba sus primeros diez temas en el sello Odeon con acordeón de dos hileras y bandoneón. En este sello discográfico deja impreso un total de 124 temas.
Los primeros tríos junto al Taita del Chamamé en las primeras diez grabaciones fueron integrados por los guitarristas: Colón Cobas, Policarpo Benitez, Pedro Pascasio Enríquez y Luís Ferreira, luego ingresa el dúo de “los Zorzales” compuesto por Ramón hurtado e Isauro Guerreño, hasta el año 1945.Desde 1945 hasta 1948 el dúo Cejas- Ledesma, con José Cejas y Juan Alberto Ledesma. Entre los años 1948 al 1952 grabaron con Cocomarola: Nieves Rodríguez conocido como tabú, El Indio del Norte, Emeterio Fernández, Odilio Godoy, Manuel Gómez, José Cejas que permaneció un tiempo más y Antonio Nicolás Niz en una primera etapa. Posteriormente también se integran al trío Cocomarola el dúo de voces Quiróz-Úbeda, compuesto por Gabino Quiróz y Pascasio Úbeda, este último formaría tiempo después el afamadísimo dúo Úbeda-Chavez . A fines del año 1956 y luego de la desvinculación del Dúo Vera-Lucero, otras voces se unen al conjunto; son las de Simón Jesús palacios y santiago Nicolás Verón, a quienes se agregan el acordeón de Roque Librado Gonzalez y nuevamente la guitarra de Antonio Niz.
Estos dúos y tríos fueron los que integró Cocomarola en sus primeros años e actuación y con los que llevó al disco t5emas realmente inolvidables.
Se lo ve en fotografías de Septiembre de 1942, integrando el Conjunto de Marcos Herminio Ramírez, acordeonista, y las guitarras de Manuel Gómez y Luís Acosta.
Casi al finalizar la década del 1940, el inolvidable bandoneonista Eustaquio Miño tenía en su formación un dúo de voces que se habría caminos a pasos firmes en el firmamento chamamecero. Cocomarola, que ya los conocía, los invita a integrar su conjunto, hecho que ocurre en el año 1952.El dúo era integrado por Salvador Miqueri y Eustaquio “Nene” Vera, el afamado dúo Vera-Lucero.
Entre los años 1952 y 1956 graban con el Taita del Chamamé una serie de exitosos temas y es sin duda alguna este período donde se van sumando factores que convierten en un éxito clamoroso los temas que componen Cocomarola y Salvador Miqueri, aunándose el estilo inconfundible del dúo de voces y el toque justo, equilibrado y armonioso del bandoneón del Taita del Chamamé.
Con la aparición de estos valores chamameceros, el canto se divide en un antes y un después de Vera-Lucero. Con Tránsito Cocomarola dejaron grabado en sus voces veinte temas y todos-sin excepción-incuestionablemente fueron éxitos: Rojheyama, Para Ti, Compañera, El Boyero, Zunilda, Chiripá, Retorno, Puente Pexoa, Imploración, Mi Selva eterna, Rincón dichoso, entre otros.
Pero la vida y obra de Tránsito Cocomarola no se detiene. Luego de incorporar a Roque. L González en acordeón, Juan Ayala en contrabajo, a la guitarra de Antonio Niz, los dúos y tríos de voces son innumerables: Verón Palacios; Lisardo Cáceres-Evaristo reyes-Hipólito Argentino Vargas; Gregorio Molina; Julio Godoy; Luis Soloaga; Ireneo Ramírez, Carlos Ramírez, Elpidio Verón Miño, Juan Ojeda, Alfredo Alejandro Almeida; entre otros.
Cocomarola deja grabados en el sello Odeón 124 temas y en el sello Phillips 250,esto deja demostrado la vigencia de un genio de la música folklórica correntina. Los temas registrados en SADAIC superan dos centenares.
Inesperadamente, Tránsito Cocomarola fallece un 19 de septiembre del año 1974.
Por Ley N°3278 del poder Ejecutivo de Corrientes se instituyó esa fecha como “El Día del Chamamé”.
MONUMENTO A COCOMAROLA
Los trabajadores de Vía y Obras
Andrés Alejandro Andreis
DIARIO EL LITORAL DE SANTA FE http://www.ellitoral.com/
“Una ruidosa zorra/ va llegando a su destino,/ transportando a los obreros/ de rostros tensos y curtidos”. Así reza el título y la primera cuarteta que inserté en mi libro “Pinceladas poéticas”, editado en el mes de enero de 1991. En más de una oportunidad hice y sigo haciendo referencia en charlas didácticas y en los distintos medios de comunicación, a la labor tesonera y sacrificada del trabajador de Vía y Obras de los ferrocarriles. Allí y aún en la actualidad, donde se produce cualquier inconveniente, está el duro rostro del conjunto de ellos emergiendo entre los yuyales, el pedregullo, los durmientes y rieles. Esto lo viví y fui testigo en mi actividad ferroviaria desde la faz operativa, en el por entonces Departamento Tráfico.
Pero también tuve la satisfacción de haber conocido a Miguel Ángel Onorato uno de esos abnegados trabajadores de las vías, que junto al resto de sus compañeros debían enfrentarlo todo: calores intensos, fríos que penetraban hasta los huesos, lluvias implacables; con palas y picos en manos doblegando sus cinturas sobre la tierra pedregosa. Estos son algunos de sus testimonios cuyos registros oficiales se han perdido definitivamente.
En una mañana invernal y ventosa de 1961, la cuadrilla en la que se encontraba Miguel fue avisada de que los pilotes de quebracho del viejo y luego destruido puente del F. C. Belgrano que cruzaba el río Salado hacia Santo Tomé, habían comenzado a tomar fuego, al igual que los durmientes que fijaban los rieles. Por entonces el guardapuente en tiempos de las locomotoras a vapor, especialmente las que se alimentaban a leña y carbón, debía recorrerlo de una punta a la otra para verificar, luego del paso del tren, si quedaban sobre las vías vestigios de brazas y cenizas ardiendo que expulsaba la locomotora. En la madrugada de aquel día involuntariamente ya sea por el intenso viento y la oscuridad todavía reinante, el guardapuente no percibió al cruzar un tren, que la máquina había vomitado algunas brazas, que poco después prendieron fuego en los pilotes y se extendieron a los durmientes que soportaban las vías. Luego de arribar la cuadrilla, comenzó la ímproba tarea de apagar el fuego con las mismas aguas del río Salado. Los obreros en esos momentos sin botas y con el agua superando sus rodillas, lograron extinguir las llamas que habían amenazado el puente. Los trabajos no terminaron allí, había que continuar retirando y colocando nuevos durmientes, al igual que las vigas quemadas y sustituirlas por otras, perforándolas con taladro de mano para fijar los bulones.
Desde la 6 de la mañana hasta la 6 de la tarde duró esta labor arriesgada y tenaz de la cuadrilla de Vía y Obras, dejando el puente en condiciones para soportar nuevamente el tránsito de los trenes.
Brazos fuertes y tenaces
Miguel Onorato tuvo muchos episodios en su trajinar entre accidentadas vías, detallándome otras duras y riesgosas fajinas diarias que efectuaba su cuadrilla, casi ignoradas por la gente. Lo siguiente sucedió en 1962 en una avanzada primavera, cuando la zorra a motor con acoplado llevando personal, picos, palas, barretas y toda la gama de herramientas del oficio, se pone en marcha para esta vez hacer un corte de vías entre Recreo y Candioti – línea F del antiguo F.C. Santa Fe que nos unía con Gob. Vera y Resistencia -para el recambio de vías y durmientes, materiales éstos que fueran depositados días antes en el lugar afectado. El cielo había amanecido encapotado y, negros nubarrones se cernían en esa cálida mañana. Llegados al lugar señalado, comienzan a las tareas de desmantelar el tramo viejo de unos cien metros aproximadamente de extensión. El trabajo tenía que ser terminado antes de la una de la tarde, porque a esa hora estaba previsto el paso del tren de pasajeros con destino a Resistencia. Fijados los durmientes nuevos, a la voz de “¡pronti, hop!”, fonética ferroviaria del capataz dando la orden de levantar el nuevo riel con poderosas tenazas y colocarlo sobre los mismos con certeza y precisión, tarea que no admitía hombres flojos o distraídos. Aseguradas las paralelas de acero con los clavos de vías, se colocaron las eclisas (planchuelas gruesas que se utilizan para unir los tramos y fijarlos con bulones en ambos rieles) y por último se pisoneó la tierra con certeros golpes de picos. Este movimiento de tierra produjo -como en tantas ocasiones- la salida de la yarará de su escondrijo que buscando refugio en otro lugar se la vio cruzando las vías. Un obrero al intentar correr un durmiente al costado de las mismas, fue picado en una pierna por el reptil y, rápidamente, sus compañeros le hicieron un torniquete, extrayendo luego del botiquín de campaña el suero antiofídico que le salvó la vida.
Media hora después el cielo se encapotó y el paso de los siriríes presagiaba la inminente lluvia que se produjo minutos después con fuerte viento. No obstante hacia el mediodía se normalizó el sector, y el tren de pasajeros con silbatos estridentes pasó airoso por aquel espacio, donde horas antes se habían levantado las vías, mientras los pasajeros saludaban con los brazos en alto a los obreros, artífices de aquel rudo trabajo. Empapados totalmente, aún esbozaban una sonrisa respondiendo con sus manos extenuadas aquellos saludos.
Así fue y seguirá siendo sacrificada y dura la vida del “catango”, mote que con orgullo se identifican. Al final de la jornada, humildes mujeres con sus pequeños hijos esperaban el regreso de la lenta zorra, que avanzaba con su bagaje de sueños y cansancios. Miguel Ángel Onorato estuvo en esa zorra y fue recibido con calidez en su hogar. Hoy integra nuestro Museo Ferroviario de Santa Fe y en él rendimos homenaje, a través de sus vivencias y testimonios, a todos los obreros de Vía y Obras del ayer, y a los que hoy con tecnologías más avanzadas, construyen los surcos de rieles para que transiten los trenes de la vida y el trabajo.
Cuadrilla de Vía y Obras encargada de la conservación de vías, dirigiéndose al lugar de trabajo. Año 1935 (circa).